Dónde vas, Humanidad

Una nueva actualización de datos de la OMM pronostica que existe un 90% de probabilidad de que el evento el Niño continúe durante la segunda mitad de 2023, aunque afortunadamente, por el momento, se espera que sea al menos de fuerza moderada. 

La situación actual no se producía desde hace siete años y puede causar tanto sequías como inundaciones.

La NOAA, máxima autoridad científica sobre clima y océanos de Estados Unidos, declaró la primera semana de junio la aparición en el Pacífico central de las condiciones asociadas a un nuevo episodio del Niño. 

El regreso de este fenómeno climático de gran alcance ha sido ratificado ahora por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), según una nota oficial difundida este martes 4 de julio, en la que se detalla que «las condiciones del Niño se han desarrollado en el Pacífico tropical por primera vez en siete años, preparando el escenario para un probable aumento en las temperaturas globales y patrones climáticos y meteorológicos disruptivos».


Los glaciares se extienden desde las montañas hasta el borde de las aguas. No puedo imaginar nada más hermoso que el azul berilo de esos glaciares, especialmente cuando se contrasta con la nieve”, escribió Darwin (Reino Unido, 1809-1882) en uno de sus diarios sobre su paso por el canal Beagle, en pleno Cabo de Hornos.

El viaje por Cabo de Hornos marcó los estudios de Darwin, uno de los mayores nombres de la ciencia moderna.

El creador de la teoría de la evolución describió el paisaje como “imponente”, con glaciares que llegaban al mar y aves, plantas y animales marinos que sorprendían por su exuberancia, pero el cambio climático está desequilibrando el ecosistema.


Garantizar una producción de alimentos suficiente para toda la población mundial es uno de los objetivos de desarrollo sostenible incluidos en la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas. Pero esto no es posible sin controlar la pérdida de las cosechas causadas por enfermedades en las plantas. Para ello, resulta necesario desarrollar métodos novedosos, sostenibles y seguros. Y aquí entra con fuerza el control biológico o biocontrol, que consiste en utilizar microorganismos inocuos para evitar que los cultivos enfermen. Suena bien, ¿no?

El control biológico o biocontrol consiste en utilizar microorganismos inocuos para evitar que los cultivos enfermen.

La plaga de los fitopatógenos

Los microorganismos que atacan a las plantas se conocen como fitopatógenos. Estos agentes infecciosos pueden afectar a las raíces, las hojas, los tallos o incluso los frutos, llevando en algunos casos a la muerte del vegetal. Su incidencia supone un gran impacto económico en el sector agroalimentario: la FAO calcula que cada año se pierden 220.000 millones de dólares (unos 187.000 millones de euros) debido a enfermedades en los cultivos agrícolas.