La voz de la naturaleza

Todo empezó con el pulgón. En la huerta de VerdCamp Fruits, en Cambrils (Tarragona), usaban insecticidas químicos para afrontar esta plaga que afectaba a sus plantaciones de sandías, pero no lograban controlarla por completo. Siempre quedaba un 20 o 30% de pulgón, que se reproducía y atacaba de nuevo. Ser un monocultivo le hacía las cosas más fáciles. «Cuando hay una especie, todos los insectos y plagas le afectarán», explica Ernest Mas, agricultor y responsable de las parcelas regenerativas de la finca. Diversificar podía cambiar las cosas. La solución al problema, aunque pueda parecer sorprendente, estaba en las flores.

Una huerta pionera catalana lleva años usando flores para mantener a raya el pulgón en sus sandías.

«Necesitábamos romper con el monocultivo y crear un ambiente favorable para que la fauna auxiliar autóctona se quedara», apunta el agricultor. Probaron plantando primero en los caminos unas 30 especies florales, observando qué pasaba y qué especies atraían. ¿Serían las flores capaces de atraer a los enemigos del pulgón y convertirse en centinelas de sus campos de sandías?

 


El bisonte europeo (Bison bonasus) es un «macro desbrozador andante que puede hacer el efecto que hacen ocho o nueve cabras y que en España, con un alto riesgo de incendios forestales y con el abandono paulatino de la ganadería extensiva, resulta ser una especie muy interesante» Con estas palabras resume Fernando Morán, director en España del Centro Europeo para la Conservación del Bisonte, el proyecto de reintroducción de esta especie en el que viene trabajando desde hace tiempo repoblando con estos animales fincas de Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), San Cebrián de Mudá (Palencia) o la Sierra de Andújar, en la provincia de Jaén, donde ya hay decenas de ejemplares.

Un programa de reintroducción de esta especie en peligro de extinción está repoblando fincas en Ciudad Real, Palencia y Jaén.

Se trata de una especie en peligro de extinción que estuvo a punto de desaparecer en el siglo XX y que convive con el ser humano desde hace más de 10.000 años. Siempre ha sido un animal mítico cargado de simbología, como lo muestran la gran cantidad de representaciones en pinturas y grabados rupestres donde aparecen en escenas de cacería. 

 


La tendencia sigue imparable: marzo de 2024 ha sido el décimo mes consecutivo en el que nuestro planeta ha batido su récord de calor. Con una temperatura media de 14,14°C, el pasado mes superó en 0,73°C al periodo de referencia 1990-2020, según lo acredita el Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S) de la Unión Europea. Este nuevo hito rebasa el alcanzado en marzo de 2016 (14,04ºC) y certifica que la Tierra lleva más de un año incumpliendo el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 1,5ºCcon respecto al periodo 1850-1900.

Aunque el exceso de temperaturas ha sido menor y con lluvias destacadas, algunas regiones de nuestro país presentan importantes déficits.

Efectivamente, el incremento con respecto a la era preindustrial acumula ya 1,58°C desde la pasada primavera. El último mes ha sido particularmente cálido en Europa, donde el exceso ha superado los 2,12°C con respecto a 1990-2020, convirtiéndose en el segundo marzo más cálido jamás registrado en el continente. Sin embargo, Copernicus señala que estas anomalías cálidas se han registrado sobre todo en el centro y el este: en Europa Occidental, la tónica dominante han sido las precipitaciones por encima de la media

El proyecto, bautizado como «Proyecto Cóndor», ha dado lugar al desarrollo de un diseño «novedoso» de la punta de las aspas de los aerogeneradores, inspirado en las alas del cóndor.

 


Un nuevo estudio sugiere que la tecnología inspirada en el cóndor andino, uno de los pájaros más grandes del mundo, podría ser utilizada para mejorar sustancialmente el rendimiento energético de los aerogeneradores. Investigadores de la Universidad de Alberta, en Canadá, han propuesto la incorporación de «alerones bioinspirados» a las turbinas, lo que podría incrementar su producción de energía en un promedio del 10%.

El cóndor andino podría ser la clave para incrementar la producción de energía de los aerogeneradores hasta en un 10%.

Inspiración en el vuelo del cóndor

El cóndor andino, con un peso de hasta 15 kg y una envergadura que supera los 3 metros, es conocido por su impresionante capacidad para volar largas distancias, hasta 240 km en un día, sin aletear. Esta característica ha capturado la atención de Biome Renewable, una firma canadiense de diseño industrial que aplica la biomímesis para optimizar la producción de energías renovables.

El proyecto, bautizado como «Proyecto Cóndor», ha dado lugar al desarrollo de un diseño «novedoso» de la punta de las aspas de los aerogeneradores, inspirado en las alas del cóndor.

 


El deshielo provocado por el cambio climático está afectando a la rotación de la Tierra. La redistribución de las masas heladas ahora líquidas estaría frenando el giro del planeta sobre su eje como si fuera un patinador que alarga los brazos. El fenómeno, que se une a otros que están afectando al movimiento terrestre, como el frenazo en el núcleo, tendrá su impacto en el tiempo, aumentando la falta de sincronía entre el tiempo universal y el atómico.

La alteración afectará a la sincronía entre el tiempo astronómico y el marcado por los relojes atómicos.

Las matemáticas dicen que un día tiene 86.400 segundos, pero se equivocan. Los días en la Tierra no tienen esa exactitud en su duración porque la rotación terrestre no es regular. Entre los factores que intervienen en esta irregularidad están la fricción de las mareas o el hecho que el planeta no sea una esfera sólida, sino que esté formada por diferentes masas sólidas o líquidas, tanto en su superficie como en el interior. 


Los 62,3ºC de sensación térmica de Río de Janeiro anticipan un escenario parecido en el Mediterráneo: no solo hay más temperatura, sino también más humedad.

Hoy es Brasil, mañana España: la sensación térmica sube más que el calor y nos asfixiará.

Las imágenes de Río de Janeiro de hace unos días hablaban por sí solas: en las playas no cabía un alfiler y todo el que podía estaba metido en el agua, quizá, porque el ambiente acuático era lo único que aliviaba la situación. El verano austral se despedía de la costa brasileña con más de 40 °C, una temperatura elevada, pero nada que hayamos visto y sufrido tanto allí como en otras latitudes. Sin embargo, el problema era la sensación térmica, que sí batió un récord sin precedentes en la Estación de Guaratiba, próxima a la ciudad: 62,3 °C.


Nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de Naciones Unidas, y nuevo lista de récords climáticos saltando por los aires: emisión de gases efecto invernadero, temperatura de la Tierra, calor y acidificación de los océanos, aumento del nivel del mar, disminución de la capa de hielo marino de la Antártida y retroceso de los glaciares.

El año pasado batió récords en emisión de gases efecto invernadero, temperaturas, calor y acidificación de océanos, aumento del nivel del mar y retroceso de los glaciares.

Según el informe sobre el Estado del Clima Mundial 2023 de la OMM, las olas de calor, las inundaciones, las sequías, los incendios forestales y los ciclones tropicales se han intensificado causando miseria y caos, alterando la vida cotidiana de millones de personas, y provocando muchos millones de dólares en pérdidas económicas.


Cuando hablamos sobre el deshielo provocado por el cambio climático nos quedamos en lo abstracto. Decimos que el hielo se funde, que se pierde más o menos rápido, pero ¿qué significa eso? No es fácil imaginarlo. ¿Cuánto hielo tiene que perder para que nos demos cuenta? Sin embargo, todo cambia cuando hablamos de un deshielo total.

El Ártico reduce su hielo marino por debajo del millón de kilómetros cuadrados.

Imagina el polo norte sin hielo, solo un océano azul cubriendo el septentrión de nuestro planeta. Ahora sí que nos hacemos una idea e incluso puede que nos sobrecojamos al leer que, según un estudio reciente, no tendremos que imaginarlo durante mucho más tiempo, porque en menos de 10 años el polo norte perderá su hielo.


Los plásticos derivados del petróleo se acumulan en el medio ambiente. Aproximadamente el 80 % de los residuos están hechos de macroplásticos, muchos de los cuales acaban vertiéndose en los océanos y degradándose con el tiempo hasta convertirse en microplásticos y nanoplásticos, lo que agrava los problemas ambientales.

Un nuevo estudio consigue degradar plástico a través de una enzima artificial, basada en una proteína producida por la anémona Actinia fragacea,  muy habitual en las costas españolas.

Sin pretender subestimar el desastroso impacto de los macroplásticos, este tipo de contaminante puede recogerse y eliminarse fácilmente. Sin embargo, solo en los océanos hay entre 7.000 y 35.000 toneladas de microplásticos que, junto con las nanopartículas de plástico, suponen un verdadero problema sanitario mundial.


Hay cierta ironía en eso de vivir en un país tropical y no tener acceso a agua limpia. Sin embargo, ese el caso de la aldea de Buwagogo, en Uganda. Los habitantes de esta aldea de 60 casas del África central tienen una pequeña fuente de agua de la que se abastecen, aunque en periodos secos el nivel corre muy bajo y pueden tardar horas en llenar los jerricanes o bidones de plástico de 20 litros.

Desde el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) advierten del riesgo de guerras hídricas por la falta de este recurso natural en gran parte del planeta.

El investigador ugandés Michael Musekese explica a EL ESPAÑOL que aunque la zona es un vergel en el ecuador con abundante lluvia, el problema radica en que carece de las infraestructuras apropiadas.»En esa zona de montaña es difícil y costoso construir pozos y una red de saneamiento. Además, cuando las hacen las vandalizan para robar el agua», asegura.